¿Qué pasaría si en el México antiguo, en la mítica tierra de Aztlán, hubiera existido un lugar donde los sonidos del jazz resonaran con la cadencia de instrumentos precolombinos? Esta es la fascinante premisa que da vida a «Aztlan Jazz Club», el innovador proyecto musical de Toltech & Markyño. Más que un disco, es una creación multidimensional que nos transporta a un club de jazz mesoamericano, un producto de la imaginación que entrelaza la composición y los ritmos del jazz con la sonoridad única de instrumentos ancestrales.
La Inspiración: Más Allá del Ritual
La semilla de «Aztlan Jazz Club» nace de una pregunta audaz: ¿qué tan experimentales podrían haber sido nuestros ancestros mesoamericanos con su música? El proyecto se aventura a explorar si, más allá de la música ceremonial y ritual que conocemos, existió un espacio para la improvisación, para una expresión sonora más libre y personal. Es una búsqueda por desenterrar un posible lado B de la historia musical prehispánica.
El Sonido: Un «Big Band» Precolombino
Musicalmente, el álbum se caracteriza por una estructura que evoca a las clásicas «big bands» de jazz. Se pueden distinguir claramente una sección rítmica de tambores y percusiones, una sección de vientos y una sección delantera melódica, a cargo de un requinto o un instrumento solista. Lo que hace a este proyecto único en su especie es que, con la excepción del bajo, todos los instrumentos utilizados son de tipo precolombino. No se trata de fusionar el jazz con instrumentos antiguos, sino de ejecutar jazz desde la esencia y la sonoridad de estos instrumentos.
Un Viaje a Través de los Tracks
El título del álbum, «Aztlan Jazz Club», nos sitúa en el punto de partida de la peregrinación Azteca hacia el altiplano mexicano. Cada track nos narra un fragmento de esta histórica travesía:
- Desde Chicomoztoc: El viaje comienza. Percusiones y vientos de coro a cargo de Markyño establecen el ritmo, mientras que las sonajas y un hipnótico viento solista de Toltech nos guían. La voz de Don Watson añade una capa narrativa a este punto de partida.
- Los Tenochca: La identidad se forja. Markyño lidera con percusiones contundentes y un solo vibrante. Toltech complementa con una rica textura de sonajas, percusiones y múltiples vientos, incluyendo un solo destacado. La voz de Don Watson regresa para dar testimonio de la grandeza Tenochca.
- Atl-Tlachinolli: El concepto de «agua quemada» que simboliza la guerra sagrada se traduce en música. Un duelo sonoro donde las percusiones y vientos de Markyño dialogan con las sonajas y el virtuosismo de los vientos de Toltech, creando una atmósfera de intensa energía.
- En Chinampa: La vida cotidiana y la ingeniería de un pueblo. El ritmo nos transporta a los canales y jardines flotantes de Tenochtitlan. Las percusiones de Markyño marcan el pulso vital, mientras los vientos de Toltech dibujan el paisaje sonoro, culminando con la presencia vocal de Don Watson.
Las Mentes Maestras Detrás del Club
Este universo sonoro es el resultado de la sinergia de dos talentosos artistas:
- Toltech: Productor y músico multi-instrumentista, es el gestor y creador de la idea conceptual detrás de «Aztlan Jazz Club». Su ejecución de los solos de flauta y percusión es una de las firmas del disco. Además, fue el encargado de la meticulosa labor de mezcla y masterización tanto para el formato digital como para el vinilo.
- Markyño: Creativo multimodal y alquimista de sonidos precolombinos y electrónica. Actuó como curador y conceptualizador de los tracks, aportando la base histórica que sustenta el relato del disco. Su ejecución de las secciones rítmicas y de percusión provee la cadencia y el fundamento sobre el que se construye cada pieza.
Arte que Evoca una Época
Fiel a su concepto, el arte del disco, creado en conjunto por Toltech y Markyño, busca replicar la estética de una portada de un álbum de jazz clásico de la década de 1950, completando así este viaje en el tiempo y el espacio.
Para que la experiencia sea completa, esta joya musical se puede encontrar tanto en las principales plataformas de formato digital como en una cuidada edición en vinilo. Esta última versión física no solo ofrece una calidad de sonido excepcional, sino que también permite apreciar el arte del disco tal como fue concebido, emulando los tesoros de colección de la época dorada del jazz.
«Aztlan Jazz Club» no es solo un disco, es una declaración. Es la prueba de que las fronteras del tiempo y del género pueden disolverse para crear algo completamente nuevo y emocionante. Una invitación a imaginar y a escuchar la historia de una manera que nunca antes se había hecho.


