El músico y productor Jimmy Galard, originario de Punta Arenas, nos recibe para conversar sobre su trabajo más reciente, «Jeremy». Lejos de ser solo un nuevo EP, es una profunda exploración de su identidad, un reencuentro con su nombre de nacimiento y un homenaje al folklore de la Patagonia. En esta conversación, Jimmy desentraña el viaje personal y creativo detrás de este lanzamiento.

Para quienes recién te descubren,¿quién es Jimmy Galard?

Me cuesta mucho encasillarme en una cosa en particular. Si tuviera que definirme con una palabra, sería «multidisciplinario» o «creativo». Siento que manejo muchas disciplinas como la batería, la música, la producción, el diseño y la fotografía. Tengo 28 años, nací y crecí en Punta Arenas hasta los 18, y de ahí me vine a estudiar producción musical a Santiago.

Tu nuevo EP, «Jeremy», profundiza una veta folclórica que pareció nacer con tu canción «Sopita». ¿Cómo surge este giro hacia el folklore patagónico?

Siento que varias cosas me hicieron ir a investigar el folklore de donde vivo, el folklore de la Patagonia. Hay muchos estilos como chamamé, pericona, vals, pero en su propio estilo, muy influenciado por el folklore de Argentina del Sur.

Mi primer acercamiento fue cuando postulé al Festival de la Patagonia con «Sopita». Desde esa canción empecé a desarrollar un gusto por la guitarra y me di cuenta de que también podía hacer folklore con estructuras pop; llevar el folklore a un mundo más moderno, más contemporáneo.

El EP se titula «Jeremy», que es tu nombre real. Has mencionado que «escapaste» de Jeremy para convertirte en Jimmy Galard al llegar a Santiago. ¿Qué significa este título?

Yo hago mucho el paralelismo de mi vida como persona con mi carrera artística. En este EP en particular quise volver a mi raíz, volver al lugar de donde vengo, a los sueños rotos, a la casa que de alguna forma yo dejé en el sur. Hablo mucho de la casa, del sur, de los inviernos, del azul.

Cuando comencé a ser Jimmy Galard, como que esa parte (Jeremy) quedó en el sur, quedó atrás, olvidada. Eso me obligó a volverme Jimmy Galard y dejar de lado a mi persona, a Jeremy. Para mí, hacer este EP es como un acto de reconciliación conmigo mismo, con mi identidad, con el sur, con mis raíces y con mi valentía.

Tus letras siempre han sido muy personales, casi terapéuticas. En este EP hay un tema, «Algún día tendré mi casa», que tiene una historia muy potente. ¿Nos puedes contar sobre eso?

Completamente. Para mí, hacer música siempre ha sido un acto de terapia. «Algún día tendré mi casa» surgió de una historia que viví el año pasado, cuando a mi madre casi le embargan la casa en Punta Arenas por una deuda. Literalmente, casi nos quedamos sin la casa en la que crecí toda la vida. Fue muy duro de atravesar.

De alguna forma canalicé en esta canción esa búsqueda. Es una declaración, un sueño personal de establecerse. Y el rollo que he sacado yo de todo este proceso es que yo soy mi propia casa. No estoy hablando de un lugar físico, estoy hablando de mi identidad, de mis valores, de mi persona, de lo que yo creo.

Hablando de personajes, tenías a Jimmy Galard y también a «Jimmynimie», el de la máscara. ¿Cómo conviven estos personajes con Jeremy, que parece ser el núcleo de todo?

La matriz, la base de la información, está en mí: Jeremy. Para mí, Jeremy es el creador detrás de los personajes, el autor, el compositor. En cambio, Jimmy Galard es mi forma de manifestar felicidad, el lado indie, la creatividad, los sintetizadores. Y Jimmynimie, quien usa la bolsa, significa el lado oscuro. Es un lado oscuro que quizás es súper necesario; es como la luz y la oscuridad, se completan. Ambos personajes hablan de Jeremy, hablan de mí. En el escenario los uso para darle un poco más de profundidad a lo que estoy tratando de decir. No lo estoy cantando yo directamente, sino que lo está cantando el personaje por mí.

Hablemos de la producción. El sonido del EP se siente muy orgánico, muy «honesto», como dijiste. ¿Cómo fue el proceso técnico?

Quería hacer un EP de folklore que fuera honesto. Siento que estamos muy en el rollo de la IA’s y los samples, y yo quería algo que fuera lo más orgánico que pudiera hacer. Toco una gran parte de las guitarras del EP. Junto Cristobal Hidalgo y Pablo Fecci. 

La producción musical la hizo Cristóbal Hidalgo, que es la persona con la que trabajo desde mi primer EP musical; nos entendemos bacán. Pablo Ubiergo hizo los arreglos de cuerdas grabados por una amiga Jatu Phoenix, una violinista del Teatro Municipal. Las cuerdas le dan la guinda de la torta, más solemnidad y sofisticación a las canciones.

Grabamos voces en Lelelé (Ñuñoa) y la mezcla y máster se hizo en Casona Nodriza. Ha sido un trabajo de casi un año, muy en secreto, muy a ratos. Fue un proceso súper íntimo de introspección, de estar solo, de escribir y sacar cosas que tenía dentro. Aún estoy entendiendo todo.

El EP presenta una nueva versión de Sopita y otra de Tal Vez, titulada Versión de sobremesa. ¿Qué te motivó a volver a trabajar en estas canciones?

«Sopita» era esencial en este álbum porque siento que representa la canción matriz de todas las otras; fue la primera que hice de este género. Decidí limpiarla un poco: sacamos casi todo lo que era digital o electrónico y lo reemplazamos por bombos legüeros, redoblantes y cajas, para que adquiriera otra sonoridad que pegara mucho mejor con el álbum. Y «Tal vez (de sobremesa)» fue una decisión que tomé literalmente ayer. Es una grabación que hice con mi celular en Punta Arenas. Estaba en un cumpleaños familiar con mi mejor amigo guitarrista, Pablo Fecci, días antes de que él se fuera a estudiar a Nueva York. Su familia es muy magallánica, de juntarse a comer en la mesa. El papá de Pablo nos pidió que tocáramos antes de comer, y yo decidí grabar con el celular puesto en la mesa.

Escuché la grabación y me sentí súper feliz porque se sentía todo lo que para mí representa «Sopita»: la familia en la mesa, todos juntos cantando a coro. Era algo muy honesto, muy del sur. Usamos una tecnología nueva (de Cubase 15) que separa canales con IA, y gracias a eso pudimos separar la pista del celular y mezclarla de nuevo. Quedé súper feliz.

El EP está en tu sitio web y en Bandcamp, no en las plataformas de streaming masivas. ¿A qué se debe esa decisión?

Me encanta tener el control de mi música. Es una decisión política, claramente. Y también creo que va con la idea del álbum, porque se me hacía muy de tú a tú, algo orgánico. Bandcamp representa eso: la gente puede pagarte lo que quiera por escucharlo, puede acceder al álbum cuando quiera. Se me hace mucho más accesible para mí tenerlo de esa forma y se agradece mucho el apoyo directo.

Te mueves entre el pop, la electrónica y ahora el folklore. ¿Te sientes parte de algún movimiento, como esta nueva ola de «pop folclórico»?

Siempre me he sentido un bicho raro. En el Festival de la Patagonia me sentí súper extraño llevando esa música a un lugar no tan puritano, donde se supone que no puede tener sintetizadores ni samples. Me siento extraño casi todo el tiempo.

Pero creo que hay un tinte que me ayuda a quedar en calma con eso: el indie. El indie para mí define la rareza, lo particular, el hecho de que está hecho por los mismos artistas, con sus propios medios.

Si tuviera que definir el EP en un género, diría que es folklore indie. O folk con tintes indie. No pretendo hacer un folklore puro, pero es una etiqueta que me agrada.

Para cerrar, ¿algo más que quieras agregar sobre el concepto del disco?

Sí, que el EP está en mi sitio web, un sitio web que hice yo mismo. Creo que igual tiene que ver un poco con este mismo concepto de «hacerlo tú mismo». Yo hago las carátulas, las grabaciones y todo. Creo que eso igual hace que el trabajo sea un poco más personal y más honesto.

Puedes escuchar/comprar Jeremy, por Jimmy Galard en Bandcamp o visitar su sitio web jimmygalard.com

Nuestra recomendación de música para ti.

Suscríbete a nuestro Newsletter