El manifiesto contra la «música rápida»: Jaritooo y su viaje hacia lo anómalo

En un mundo que padece de déficit atencional crónico, donde las canciones se fabrican para durar dos minutos y ser olvidadas en segundos de scrolling, el artista nerlandés radicado en Chile, Jaritooo, ha decidido lanzar un salvavidas de 48 minutos. Su nuevo álbum, titulado «Anomaly», no es solo una pieza musical; es un acto de resistencia, una invitación a la contemplación y un experimento de trance auditivo diseñado para devolverle al oyente el control sobre su tiempo.
La música como medicina de larga duración
Para Jaritooo, la relación actual con el sonido se ha vuelto superficial. «La música debe estar al menos siete minutos para que tu mente empiece a entrar en un tipo de trance», explica el artista. Según su visión, el consumo acelerado —la denominada Fast Music— carece del reposo necesario que permite a la música cumplir su función más profunda: la de sanar y conectar con el ser.
Anomaly nació de forma orgánica, como una obra que fue mutando desde sus primeras sesiones en vivo hasta encontrar un motivo central. Lo que comenzó como una melodía persistente se transformó en una pieza de larga duración que desafía las leyes del marketing moderno. Consciente de que pedir casi una hora de atención plena es una petición radical hoy en día, el artista apuesta por aquellos que buscan algo más allá de lo efímero.
El retorno a lo sagrado
El artista recuerda con nostalgia la era del vinilo, no por un simple capricho de coleccionista, sino por el ritual que implicaba. «Ir a la tienda, sacar el disco, estudiar el gráfico… era algo sagrado. Ahora mucha gente tiene audífonos todo el día, pero no escucha de verdad». Anomaly busca recuperar ese espacio, funcionando como un ancla sonora que ayuda a la mente a focalizarse, ya sea en la introspección o en procesos creativos profundos.
«Mi música no es para un hit. El tema es ayudar a la gente a recuperarse o buscar su alineación», afirma Jaritooo.
Frecuencias para un mundo en crisis
El lanzamiento llega en un momento que el artista describe como «anómalo» para la humanidad. Entre tensiones políticas globales y una sensación de locura colectiva, Jaritooo apuesta por el estudio de las vibraciones y las armonías de sintetizadores como una herramienta de protección.
A pesar de tocar el piano por más de 60 años, se mantiene fiel a su naturaleza autodidacta, prefiriendo evitar las reglas académicas para explorar cambios de acordes que, aunque «prohibidos» en el conservatorio, logran una resonancia emocional única. «Yo no toco la música de otros, yo toco mi música siempre», sentencia.
Una película sin imágenes
El concepto detrás de Anomaly es también visual. Jaritooo invita al oyente a construir su propia película mental mientras el álbum se desarrolla; una banda sonora para una historia que no existe más que en la imaginación de quien decide detener el reloj y dejarse llevar.
En un presente saturado de información, Anomaly es una invitación a lo más difícil: parar. Sentarse, cerrar los ojos y permitir que la frecuencia de Jaritooo nos devuelva la calma.

